Bueno como ya dije, tome una decisión de aprender mucho y volverme la mejor. Mis padres incluso me decían que debería jugar mas en vez de estar tanto tiempo gastando energías. Que eso no era normal en una niña tan pequeña. Yo incluso les decía que por favor me llevaran con ellos, cuando yo pensé que estaba lista. Ingenua de mi.
Un día me enfade tanto con ellos que cuando el cuidador se despistó me escapé por la puerta de atrás del edificio en el que nos encontrábamos. Caminé por varias calles hasta dar con el barrio mas oscuro, mal oliente y sucio de la ciudad. Fui escondiéndome entre coches, cubos de basura, esquinas... vamos, por todos los lados en los que una niña de 10 años y medio se podría ocultar. Era como el típico juego del escondite inglés, uno se gira tu te quedas quieto. No vi nada extraño en ningún callejón, nada mas que tíos borrachos terminandose su cerveza de un litro y eso no se puede considerar raro.
Decepcionada decidí volver a casa, con un poco de suerte ellos no se abrían dado cuenta y todo se hubiera quedado en una pequeña aventura. Caminé todo lo deprisa que pude, intenté no encontrarme con gente y mucho menos perderme.
Cuando ya estaba llegando a mi casa o eso creo, en una de las calles estrechas, vi una sombra de algo, que se movía de forma pesada, como si fuera arrastrando los pies y lo que no eran los pies. Se me iluminó la cara, esta era mi oportunidad de demostrarme a mi misma que podría con todos los seres oscuros de la creación.
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