La humanidad es ingenua. Todo el mundo ve la vida de un solo color, rosa, verde, rojo, negro, amarillo... Según como se sienten, ven uno u otro, pero no se molestan en ver los demás. El mundo esta lleno de colores y matices distintos, y en los más oscuros se esconden ellos, seres que pueden ser de aspecto de lo más humano, hasta los que pueden ser de un aspecto aterrador.
Mi nombre es Ivet. Llevo más años de los que podrías imaginar luchando contra ellos. He tenido distintos seres luchando a mi lado,pero ahora estoy sola. Todos ellos han ido cayendo sin que yo pudiera hacer mucho. He crecido rodeada de muerte, sangre, magia y espada. Tengo los conocimientos mas antiguos para mantener un orden en este mundo de oscuridad e ignorancia.
No se por donde empezar, la verdad que contar una historia es demasiado difícil. Si empezamos desde el principio seria remontarse a muchos años atrás y empezar desde ahora seria perder muchos capítulos de mi vida para que me podáis conocer. Quizás haciendo un pequeño resumen de mis pequeños logros, perdidas y como llegue a esta lucha sola os pueda dar una idea. No soy un superheroe que ha venido del espacio o que le ha mordido un insecto, ni se ha enfrentado a la radiación que le ha convertido en un tío invencible. No llevo uniformes de licra ajustados, ni mascaras, simplemente soy yo.
Nací rodeada de mi familia como todo el mundo, pero mi familia era especial. Tenían una fe ciega en un dios perdido, luchaban durante generaciones contra los seres, contra los que lucho yo ahora, iban siempre unidos y erradicaban todo lo que se saliera de un equilibro.
Mi madre era como yo, de cabellos rojos y ojos de color marrón verdoso. Mi padre era alto y con un gran mostacho negro que ocultaba su gran sonrisa. Con nosotros vivían tres familias mas de las cuales poco recuerdo. Desde que tengo uso de razón me hicieron pasar por rituales de iniciación, me tatuaron sellos de sangre en muñecas y cuello. Me enseñaron a usar las artes más oscuras,a defenderme con cualquier tipo de arma y rastrear al enemigo, vamos que a la edad de diez años era una pequeña pelirroja entrenada para matar.
Para mi todo era un juego, una forma de divertirme y poder terminar, de una forma espectacular, con el hombre del saco, el monstruo de debajo de la cama o cualquier ser que pudiera salir del armario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario